Astrología: más allá de los horóscopos

Aunque no lo creas, la Astrología no sólo son horóscopos y generalidades de cualquier signo. Si bien a veces nos quedamos asombradas por las descripciones tan atinadas y las similitudes en los rasgos que detallan las características de estos sobre nuestra personalidad. La Astrología es mucho, muchísimo más que eso. Ya que, a través de este conocimiento milenario, puedes tener acceso a una maravillosa herramienta que ayuda no sólo al autoconocimiento, sino también a comprender mejor el entorno y a los demás.

Seguramente, en alguna ocasión habrás leído algún horóscopo, y tal vez, nada de lo que decía te cuadraba.

O lo que te explicaban que podía pasar o cómo te podías sentir, no concordaba contigo, o con el momento que estabas pasando. Esto es muy frecuente. Porque en primer lugar, es muy difícil encontrar una buena interpretación generalizada de las energías disponibles y las influencias y/o impactos que pueden tener en lo particular. Y en segundo, porque no podemos ser interpretados exclusivamente por nuestro signo; hay un gran entramado de energías, planetas, alineaciones y escenarios, que nos permiten tener una información personalizada de cómo somos y de qué momento estamos pasando en nuestras vidas. Para saberlo, es necesario contar no sólo con el día en que nacimos, sino también el lugar y la hora; los cuales se convertirán en los datos claves para poder calcular tu carta natal.

Así que, imagínate que esto es como si al momento de nacer, se tomara una foto instantánea del cielo, para conocer cuáles eran las energías disponibles y la alineación de los planetas.

Y saber cómo esa precisa combinación, define rasgos de tu personalidad, características, retos, fortalezas y áreas de oportunidad a desarrollar. Podríamos decir que la carta natal se vuelve una especie de “guía” para tu desarrollo a cualquier nivel y etapa.

A mí en lo particular, lo que más me fascinó cuando descubrí y profundicé en la Astrología, fue la posibilidad que da para ver la vida de una manera más abierta; sin estereotipos. A entender que la vida no es una especie de recetario en el que debemos de cocinar la misma receta; con los mismos ingredientes y de la misma forma. Incluso hasta la misma sazón. Me hizo pensar y comprender que la vida nos da múltiples posibilidades. Que los momentos malos son retos que los podemos transformar en oportunidades de crecimiento, y que debemos de ser más compasivos; empezando por nosotros mismos. Y entender que tenemos un propósito y que vale la pena decidirse a conocerlo y desarrollarlo.

Atrévete a conocer tus retos. A profundizar en tu propio mapa; sacar el máximo provecho de la energía disponible a tu favor.
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